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Ferry Ibiza Formentera

Es Vedrà: territorio de leyendas

De camino en ferry de Ibiza Formentera, si miramos hacia poniente, veremos tras de Ibiza la silueta colosal de Es Vedrà. Este islote se eleva de manera imponente 382 metros sobre el mar. Se trata de una colosal pirámide, una enorme montaña fruto de un capricho geológico que se alza en el Mediterráneo.

Parece ser que un aura de misterio rodea esta roca. Hay quien dice haber vivido experiencias inexplicables en la zona. Otros se sienten atraídos por una inmensa y misteriosa energía magnética. Estoy seguro que tu también has escuchado algunas de las historias que se cuenta. No cabe duda de que Es Vedrà es el rincón pitiuso que más fantasía ha generado. Por ese motivo, vamos a recorrer los mitos y leyendas de esta isla para conocer si son ciertos.

Isla de leyendas

Ibiza lleva décadas inspirando multitud de historias, mitos y leyendas. Y no se puede decir que venga mal esa publicidad. Sin ir más lejos, hace unos años el Ayuntamiento de Sant Joan (en el norte de la isla) se encargó de enviar una nota de prensa a través de una agencia de comunicación en la que se atribuía la siguiente predicción del profeta Nostradamus: “Ibiza será el último refugio en la tierra”. Tal enunciado era más falso que la tesis doctoral de un política. Sin embargo, la frase hizo fortuna y se reprodujo en incontables publicaciones. Por cierto, esa agencia aún continúa trabajando con las instituciones locales.

Es Vedrà: cambia de género sin pasar por quirófano

En 1950, el diario ABC se hacía eco de la primera escalada a la cima de Es Vedrà. Dos alpinistas catalanes tuvieron el honor de ser las primeras personas en trepar los 382 metros del islote. El diario se hacía eco de una supuesta leyenda isleña, en la que Es Vedrà “nunca podrá ser escalado, ya que quien intentara y lograra coronar la cumbre cambiaría al instante de sexo”. Obviamente, los hombres que subieron a la cima de la roca continuaron siendo hombres (al menos, no hay noticia de lo contrario), pero es una muestra de que las leyendas del islote comenzaron mucho antes de la llegada del turismo masivo a Ibiza.

El triángulo del silencio

El islote es protagonista de un mito de origen incierto: el triángulo del silencio. Se cuenta que, al igual que sucede en el triángulo de las Bermudas, existe un área comprendida entre la costa de Mallorca, el Peñón de Ifach (Alicante) y Es Vedrà en el que suceden hechos inexplicables. Las palomas se desorientan y los equipos de navegación de las embarcaciones se vuelven locos. Los defensores de esta idea argumentan que la influencia magnética que ejerce la roca es la culpable de estos hechos.

Es cierto que en algunos lugares de la Tierra las brújulas pueden no funcionar, pero hace falta que exista un campo magnético muy intenso para que los aparatos de orientación pierdan el norte. Esto sucede, por ejemplo, en Kursk (Rusia) y en Bangui (República Central Africana). Pero no sucede en Es Vedrà. Y por supuesto, tampoco existe ningún triángulo del silencio.

Leyendas locales

Existen muchas otras historias que rodean la roca. La cultura popular pitiusa, en la que aparecen diversos personajes ficticios y mitológicos, cuenta la historia de ‘Es gegant des Vedrà’. Esta historia cuenta que existe un coloso que impedía el paso al islote al que debían acudir dos hermanos en busca de una planta. Parece ser que esta planta tenía propiedades medicinales exclusivas, pero únicamente podía ser encontrada en el islote.

¿Hay OVNIs en Es Vedrà?

También es notable la relación que guarda el islote con el mundo extraterrestre. A pesar de que no hay testimonios gráficos, se relaciona el magnetismo de Es Vedrà con una gran cantidad de avistamientos de OVNIs. Incluso se habla de OSNIs (Objetos Submarinos No Identificados) que al parecer pescadores han detectado en aguas ibicencas: los buzos escuchaban ‘misteriosos’ ruidos metálicos mientras los pescadores veían extrañas luces submarinas bajo sus barcas. Curiosamente, la gran mayoría de avistamientos tuvieron lugar en las décadas de 1970 y 1980. Desde que existen móviles, nadie ha conseguido ninguna fotografía.

Lo que sí es cierto fueron los hechos que ocurrieron la noche del 11 de noviembre de 1979. Cerca de la medianoche, un avión con 109 pasajeros que cubría el trayecto entre Palma de Mallorca y Tenerife sobrevolaba la isla de Ibiza. Sobre la zona suroeste de Ibiza (en un espacio próximo a Es Vedrà), el comandante Lerdo de Tejada observó dos luces rojas fijas a tres millas del avión.

En la conversación entre el piloto y los centros de control de Madrid y Barcelona, la voz del piloto se va agravando a medida que el sentimiento de angustia aumenta. El comandante consulta qué otras naves pueden estar ocupando ese espacio aéreo mientras relata que las dos luces rojas se van acercando hasta situarse a tan solo media milla del avión. Desde todas las torres de control, le insisten en que es imposible que otro aparato se encuentre volando en la zona. Ante la desesperación del piloto, decide tomar una decisión insólita: desviar el rumbo y aterrizar en el aeropuerto de Manises, en Valencia. Nunca se consiguió esclarecer qué eran aquellas dos luces, por lo que la prensa de la época se hizo eco de la noticia, que bautizó como “Caso Manises”. Se trataba del primer caso en la historia de la aviación española en la que se producía un aterrizaje forzoso a causa de un OVNI.

La historia tenía todo para que los periódicos rellenaran cientos de páginas. Al día siguiente del incidente, un caza del ejército español localizó el objeto persiguiéndolo por diversos puntos desde la Península Ibérica hasta las Islas Baleares. Incluso en el Parlamento español se preguntó acerca de este hecho. A día de hoy no existe una explicación definitiva, aunque se especula que la gran visibilidad de aquella noche pudiera hacer visible el reflejo de las chimeneas de una refinería cercana a Cartagena (Murcia).

¿De dónde vienen todas estas historias?

Para crear una leyenda se necesita que el relato se difumine entre el mito y un suceso verídico, y no todo lo que se cuenta sobre Es Vedrà son simples fantasías. El islote tiene una belleza singular inigualable y es el protagonista de algunas historias fascinantes que han servido para acrecentar su fama.

Posiblemente, el germen de todas las leyendas nació con el religioso Francisco Palau, un carmelita catalán que por motivos políticos fue forzado al exilio a Ibiza. Una vez en la isla, decidió realizar diversos retiros espirituales en Es Vedrà. El Padre Palau tiene el honor de ser el primer habitante del islote (y con toda seguridad, es quien más tiempo ha pasado viviendo allí). La roca le ofrecía cobijo en una pequeña cueva y agua a través de una gotera. Los víveres debían llegar por mar a través de embarcaciones que se acercaban periódicamente.

Durante sus estancias en la isla, el carmelita escribió sus impresiones en diversas cartas. En el libro Francisco Palau e Ibiza (Carmelitas Misioneras) se detallan un gran número de sus impresiones difusas: “habiéndome retirado a este monte, una voz grande que 20 años había me hablaba en los desiertos sobre los destinos de nuestra Orden y la cual no sabía de donde procedía”. ¿Voces en una isla desierta? Son muchos los que relacionan las múltiples experiencias del padre Palau en el islote con encuentros místicos, quizás de origen místico. Pero no cabe duda de que el aislamiento prologando en un islote con unas condiciones tan extremas como Es Vedrà puede tener consecuencias inesperadas.

Sin embargo, no se puede desacreditar al Padre Palau, ya que su recuerdo en Ibiza se mantiene presente. No en vano, se le considera el fundador del núcleo de Es Cubells, donde fundó la capilla sobre la que se construyó posteriormente la iglesia del pueblo. Incluso un busto del carmelita está erigido junto al templo. Y en el pedestal donde se encuentra el busto, hay un grabado de la silueta de Es Vedrà, recordando la gran influencia que el islote tuvo sobre el carmelita.

Es Vedrà y el karma

El penúltimo mito se ha originó a principios de 2016, con la matanza de más de medio centenar de cabras que habitaban en la roca y el posterior abandono de sus cadáveres en la isla. ¿Quién fue el autor de esta masacre? ¿Un animal depredador? ¿Un grupo de cazadores de safari? Pues no, el culpable fue el Govern de les Illes Balears. Con la intención de proteger la flora autóctona y única que crece en la isla, se decidió que las cabras no podían seguir viviendo en este islote. Debido al terreno escarpado, se decidió que disparar a los animales desde el mar era la mejor opción.

De aquella época, se aseguró que el daño sufrido por los animales de la isla tendría consecuencias en la isla. Incluso, lo juro, recibí e-mails preguntando si había incrementando el número de casas en venta con vistas a Es Vedrà por el temor de que el karma se volvió malvado.

Algo mágico sí que hay en Es Vedrà

Al islote se le han asignado inimaginables propiedades místicas. El escritor e investigador Josep Riera afirmaba que Es Vedrà es un centinela de piedra que protege a la isla de Ibiza. Mariano Planells apuntaba en su ‘Diccionario de Secretos de Ibiza” que el islote es un gigantesco acumulador piramidal de energía que aprovechan los extraterrestres. Miles de personas se acercan a los acantilados situados frente al islote cada año para ver la puesta de sol, afirmando que la roca les recarga de energía.

Así las cosas, no es extraño que Es Vedrà se haya convertido en todo un icono. El músico Mike Oldfield no dudó en fotografiarse con la roca de fondo para la portada de su disco ‘Tubular Bells III’, afirmando que Es Vedrà le sirvió como inspiración para el disco. Incluso la marca más conocida de hierbas ibicencas, el licor tradicional de la isla, tiene la imagen del islote en sus botellas.

Es Vedrà guarda muchos más secretos: un pequeño faro que no es visible desde Ibiza, una gran cruz en la cima que fue depositada por un eclesiástico junto con un grupo de jóvenes hace más de 50 años o una subespecie de lagartija verdiazul, única en el mundo. Por fortuna para Es Vedrà, se trata de un lugar no visitable, excepto si disponemos de un permiso especial. La razón no radica en que el islote sea una propiedad privada, repartida entre varias familias de Ibiza, si no en la inclusión de la roca en un Reserva Natural con el objetivo de preservar su flora y fauna.

Mejor así. Algunos lugares deben permanecer envueltos en sus misterios.